martes, 13 de febrero de 2018

Ruta por Lubia-Laguna de Rabanera.(10-2-18)


Seguimos en la estación invernal que este año se nos está presentando con toda su crudeza por lo que este Sábado no hemos podido realizar la ruta planificada, si no que ha habido que cambiar a última hora el lugar por el que íbamos a caminar este 10 de Febrero del 2018.

Una mañana gélida  y con un ligero manto de nieve, nos hace dirigirnos hacia una zona dónde podamos caminar un poco resguardados: Nos vamos a los pinares de Lubia.

 


Sobre las 9h estamos en este pequeño pueblo  a 15km. de Soria y que pertenece al municipio de Cubo de la Solana.

Comenzamos por un sendero de tierra  congelada en campo abierto y con alguna chispa de nieve volando sobre nuestras cabezas. Si queremos continuar por el camino marcado, debemos atravesar  una portera en la que se nos advierte de la existencia de ganado ( y de que queda bajo nuestra responsabilidad  lo que ocurra si pasamos) . Advertidos y responsabilizados entramos en la parcela y como nos anunciaban,  en una loma el ganado vacuno está dentro de un cercado.
 

Pronto nos hallamos con el suelo lleno de nieve  y robles y pinos  nos empiezan a acompañar. En la nieve “vemos” huellas de muchos animales que habitan esta zona, corzo, jabalí…. e incluso de algún oso que se ha perdido por aquí.

Cruzamos otra portera que nos marca el final de la finca ganadera y  un pequeño ascenso de la pista nos lleva a un cortafuegos  desde el que  divisamos en la distancia, a  nuestra izquierda, una torreta de vigilancia.
 

Los árboles en los flancos del camino van aumentando y el  pino pinaster sobresale entre la vegetación con sus retorcidos y agrietados troncos y sus copas abiertas e irregulares. Los robles son finos y escuálidos. Ambas especies se entremezclan en este territorio y en algunos de ellos vemos unas pintadas blancas con números que marcan los rodales en los que se divide el monte.

Al finalizar esta pista comenzamos a ver una gran extensión de tierra agrícola  recubierta por una ligera capa de nieve, este paisaje árido y blanco trae a la mente de Gema imágenes de  Dr. Zhivago.


Nos toca caminar por esta gran explanada congelada, con el  gélido aire de cara, pero la perspectiva que nos da esta amplitud, nos permite fijarnos en el cielo de esta invernal mañana, con nubes, unas blancas y otras amenazadoras y grises que dejan entrever de vez en cuando el cielo azul y que consienten  que cuele algún rayo de sol que agradecemos mucho. Nuestro guía nos manda girar a la izquierda para alcanzar una de las  Lagunas de Rabanera, que como no podía ser de otra forma, está completamente congelada. Un grupo de patos salen volando y hacemos una pequeña parada en su orilla a pesar de que el aire nos atiza fuerte. Medimos con nuestros pies el espesor del hielo y desistimos de almorzar en su isla central, según propuesta de Julián. En esta laguna nuestro grupo estuvo hace exactamente dos años.(6-2-2016)


Poco mas tenemos que caminar para llegar a un abrigo entre el arbolado para descansar y tomar nuestro tentempié. Entre los pinos se está muy bien, no sentimos el aire, el sol aparece y nos sentimos reconfortados por todas estas circunstancias que nos rodean. El confort y el ánimo mejoran también con la tortilla y el vinito y el café de Alicia ayuda a proporcionarnos calor. Satisfechos en todos los sentidos reanudamos nuestro camino en el interior del  monte, sin senda alguna, pisando ramas y monte bajo cubiertos de nieve en la que nuestras botas se hunden. Seguimos en Dr.Zhivago, atravesando un bosque Siberiano.
 

No tardamos mucho en alcanzar de nuevo la pista forestal que está  cubierta de hielo y nieve también, por lo que  damos buenos  resbalones e incluso un  compañero sufre una caída, afortunadamente sin consecuencias, porque hoy se me ha olvidado el botiquín. Al llegar a un  cruce de caminos encontramos un mapa de la zona en el que vemos que si tomamos el desvío llegamos a la torre de vigilancia y a un punto geodésico. Algunos compañeros quieren ir hacia allá y otros no . Se decide continuar por la ruta establecida pero nuestra intrépida Gema nos deja claro a todos que le debemos una aventura senderista.
 

 Solo nos resta seguir el cómodo camino, a tramos nevado, hasta alcanzar de nuevo el pueblo, pero a la entrada de éste una escultura helada “al aire”  pendiente de un canalón  nos retiene un rato y damos los buenos días a un solitario paseante. No vemos actividad alguna en el pueblo, las casas cerradas a primera hora de la mañana, continúan así al mediodía, posiblemente esperando el verano.
 

En Soria de nuevo, tomamos nuestro vermouth al que nos invita Julián por su próximo cumpleaños y al que felicitamos  de antemano, deseándole lo mejor y expresándole nuestro agradecimiento y nuestro cariño.

Fantásticas mañanas de Soria paso a paso. Un millón de gracias.

 

EMI

 

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